María corredentora: la cooperación femenina en la salvación
Desde la teología en femenino, la crítica principal al documento "Mater Populi Fidelis", se centra en que al desaconsejar "Corredentora", se percibe como una forma de limitar a María, una figura femenina clave, restándole agencia y poder en la obra redentora, reafirmando una visión que podría invisibilizar la cooperación femenina en la salvación, se niega la "participación activa" de María, viéndola solo como "discípula" y no como co-participante.
Si bien es un título aceptable, para la teología en femenino, "Madre del Pueblo Fiel" (Mater Populi Fidelis) es una manera de diluir la asociación profunda de María con la redención, relegándola a un rol más pasivo de "ejemplo" o "intercesora" en lugar de co-redentora en el sentido de su Fiat (sí) que hizo posible la Encarnación. El texto evita que María se perciba como dispensadora de gracia (lo cual es correcto), pero la crítica de la teología en femenino es que este temor lleva a censurar una mediación "secundaria" y "subordinada" que, en realidad, empodera la figura materna de María, algo que la piedad popular femenina valora enormemente.
Mientras el Cardenal Fernández señala que "Corredentora" no tiene base bíblica sólida, la teología femenina argumenta que la Biblia sí muestra a María como una figura central en la historia de la salvación (Lucas 1-2, Juan 19,26-27), y que su rol de Theotokos (Madre de Dios) implica una participación única que no debe ser minimizada por temor a un error exegético. La teología en femenino a menudo se basa en la experiencia de las mujeres, y muchas mujeres ven en María una figura de poder, sufrimiento y cooperación activa en la redención, un modelo más empoderador que una simple discípula.

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